jueves 30 de septiembre de 2010

El año del gato (o Algunos colectiveros son muy sabios)


Me subí al coleto que iba al centro de Coquimbo con mi vieja para hacer unos trámites. El auto iba con dos pasajeros atrás, por lo que mi hermana pequeña y mi mamá se fueron atrás y yo adopté la posición de copiloto. Como iba "solo" adelante me puse mis audífonos.
En el silencio de dos canciones me percaté de lo que estaba escuchando el señor de al lado en su pendrive conectado a la radio del auto; el colectivero cuarentón, medio chascón y de lentes oscuros, estaba escuchando una canción que no recordé de nombre, pero que era de Los Gatos. La voz de alguna hueá indie se alejó de mis oídos mientras me sacaba los audífonos y me puse a tararear bajito.

Terminó la canción y comenzó a sonar otra, esta no la conocía, siguió y esa voz se me hizo conocida. David Bowie? -pensé-, mmm, no creo, pero su voz es como la de bowie, como no conocería esa canción? En ese instante pensé en preguntarle al colectivero, dudé 8 segundos y me lancé:

- Disculpe, ese es David Bowie?
- No -me miró-, no es Bowie, este es el... Stewart...
- Rod Stewart?
- No... Al... Al Stewart... -luego de sonar el coro siguió hablando- esta canción se llama "the year of the cat"... o "el año del gato".
- Bacán, la voy a bajar cuando llegue a mi casa.

La canción se volvía cada vez más buena, y no sólo porque el señor le subió el volumen o porque la cantaba en un apasionado inglés-de-la-vida, no, nada de eso, la canción me transmitió mucho y no sabía qué. Miré hacia el lado y ví al colectivero mirando el semáforo en luz roja con su puño izquierdo en la mejilla. Él sabía lo que me transmitió la canción, porque él estaba sintiendo lo mismo. Sin darle pie a una nueva conversación me dice:

- Esta canción la escuchaba cuando era joven... cuando era como tú... tenía el LP y lo escuchaba siempre... cacha ese solo de saxo.... me acuerdo re mucho de ese tiempo, era hippie, no tenía problemas... era feliz.

Mientras hablaba pude ver su cara de pensar en esa chiquilla a quien le dedicó esa canción mientras se fumaban un pito, o de las veces que peleaba con sus viejos por ser rebelde o quizá de la vez que se fue a mochilear al sur con su mejor amigo que se murió de cáncer, no sé, esa cara nostálgica me llegó mucho. Dejé de mirarlo cuando dio la luz verde y aceleró el auto.

Ese caballero me transmitió un amor tan grande por la música, a la buena, en cierto sentido me recordó a mi viejo cuando me recomendaba música. ¿Pero cuando una canción es "buena"? La respuesta que se me viene a la cabeza, es que al momento de escucharla, no te importa llegar a mostrarte vulnerable ante un pendejo que no sabe donde está parado pero que habla sin arrugarse del David Bowie.

3 comentarios:

Bela dijo...

Muy fresco, interezante y lleno de espontaneidad jeje paresco critica de arte...esta bueno!
Me encanta como escribes, una buena puntuación,hace que uno se imagine las situaciones....
Bien! deberiamos unir fuerzas y hacer algo interezante
te quiero

Guillermo Aguilar dijo...

a mi me pasa lo mismo con el primero disco de Placebo y mis fines de los noventa rebeldes y reventados....
:)

saludines

kuhurobe dijo...

Thanks for posting, I like this blog!

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